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Redes Sociales
Escrito por Director   
Jueves, 15 de Octubre de 2020 12:58

Un proyecto busca visibilizar la contribuciòn de las mujeres a la ciencia argentina

 Se trata de la cuenta @Científicasdeaca que crearon cuatro investigadoras ligadas a la divulgación para visibilizar que no solo los hombres trabajan y trabajaron por el desarrollo científico del país.


Por Eva Marabotto

 Pocos días antes de que el Premio Nobel reconociese los méritos de la astrofísica estadounidense Andrea Ghez, y de las médicas Emmanuelle Charpentier (Francia) y Jenniffer Doudna (EEUU), y de la escritora Louise Glück (EEUU), una cuenta de Twitter y su equivalente en Instagram comenzaron a difundir los nombres, la obra y los rostros de las mujeres que hicieron ciencia en el país.
"Científicas de Acá" nació a fines de septiembre y logró fenómenos como el rescate de 150 perfiles de otras tantas investigadoras argentinas en sus #Martes de Científicas.

 Las promotoras de la movida que pone en foco la contribución de las mujeres en el desarrollo científico y tecnológico de la Argentina son cuatro investigadoras que vienen de campos bien distintos: una química, Valeria Edelstein; una bióloga, Julieta Alcain; una periodista y editora, Julieta Elffman; y una especialista en Tecnología, Carolina Hadad.

“Nos juntamos porque a todas nos da bronca que siempre que preguntamos el nombre de científicos nos responden nombres de varón, y casi siempre extranjeros. Queremos construir un imaginario de mundos posibles en los que las mujeres podamos proyectarnos haciendo ciencia”, explica Alcain.

“Confluimos en este proyecto que nos permite unir algunas de nuestras pasiones: la ciencia, la comunicación, el feminismo y la lucha por una sociedad más diversa, plural y justa, con igualdad real de oportunidades”, agrega Elffman.

 Edelstein precisa que viene contando sobre ciencia hace diez años, “Siempre me interesó “la otra mitad de la historia”, la de las mujeres que contribuyeron a la construcción del conocimiento científico pero fueron olvidadas o deliberadamente obviadas en los registros. Por eso no dudé en sumarme”.

Por su parte, Hadad relata el momento mismo en que nació el proyecto: “Un día hablando con Juli de las poquísimas mujeres científicas que conocíamos, decidimos ponernos a investigar, arrancar este proyecto-aventura… ¡e invitar a personas que admirábamos a sumarse!”.

En busca de las investigadoras perdidas

El resultado es una cuenta que difunde datos -como que de cada diez biografías de investigadores argentinos, solo dos son mujeres-, y que detectó que la única mujer de ciencia que podían nombrar sus seguidores era María Curie. Del ámbito nacional sólo conocían varones: Milstein, Leloir y Houssay.

“¿Por qué, si hay montones de mujeres argentinas que trabajaron y trabajan en ciencia, a muchas no las sabemos nombrar ni les conocemos la cara?”, se preguntan las fundadoras del proyecto.
 “Para visibilizarlas estuvimos compartiendo historias, datos, estadísticas y en Twitter lanzamos la movida #MartesDeCientíficas (@CientificasAca). Más de 200 personas llenaron las redes sociales de historias de mujeres científicas argentinas de todo el país y a nosotras se nos llenó el corazón”, resume Edelstein, y cuenta que sólo en la primera semana de actividad, más de 4.000 personas comenzaron a seguirlas y a compartir sus contenidos en las redes.

“Me sumé a la movida porque me pareció bastante importante reivindicar el papel de la mujer en Ciencia y Tecnología. Trabajo en Tecnología y estudio Ingeniería en Sistemas pero en la oficina estoy rodeada de varones. En la facultad tengo compañeras mujeres pero en el trabajo, en áreas como Desarrollo no se ven, por eso hay grupos que promueven la participación como Chicas en Tecnología”, cuenta Agustina Nahas, una estudiante de Sistemas que participó de la propuesta, a quien le tocó en suerte rastrear la historia de la química, pintora y cantante Delfina Molina y Vedia.

“En ciencia debe existir la misma restricción. Escuché una charla de Valeria Edelstein que contaba que en América Latina hay un 44 % de mujeres científicas y la Argentina está un poco por encima de la paridad pèro como ella misma dice “no estamos donde se corta el bacalao”, argumenta.