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D’Alessio no se va a su casa y se queda en Ezeiza
Escrito por Director   
Jueves, 23 de Enero de 2020 09:41

La Justicia ordenò su traslado a un pabellòn de presos comunes

 D’Alessio está detenido en el hospital penitenciario y no quiere que lo trasladen al pabellón con los presos por corrupción. A raíz de un habeas corpus presentado por su esposa, donde aseguró que “está detenido en situación de tortura”, el falso abogado relató supuestas amenazas y dijo que se puede suicidar. Finalmente, volvió a pedir que la detención continúe en su casa, algo que ya rechazó el juez Ramos Padilla.


“Mi cerebro está al límite”; “me puedo matar en cualquier momento”; “ya me dejaron una horca después que me presenté como arrepentido”; “el Servicio Penitenciario no respeta el régimen de visitas ni me dejan salir”. Esas frases son parte de lo que le dijo Marcelo D’Alessio al juez federal Federico Villena en una audiencia por videoconferencia que se hizo a raíz de un habeas corpus presentado por la esposa del falso abogado, donde denunciaba que “está detenido en situación de tortura”. Pero la frase clave, que deja en claro el objetivo de D’Alessio, es la que guardó para el final, a los gritos: “Lo único que haría que cese la tortura es la (prisión) domiciliaria. ¿Usted me va a ayudar?”. Sin embargo, algunas contradicciones del falso abogado no convencieron al juez quien determinó su alojamiento en el pabellón 1 B de Ezeiza donde hay presos comunes con buena conducta.
 

El acusado estrella de la causa de espionaje que tramita en Dolores ya intentó convertirse en imputado colaborador, con lo que esperaba que lo enviaran a su casa con una tobillera electrónica, pero no lo consiguió. Esta semana ya presentó dos habeas corpus. Se negó a que lo trasladaran al pabellón donde están los presos por causas de corrupción. Al cierre de esta edición, Villena estaba por resolver. El primer planteo llegó el lunes al juez federal Alejo Ramos Padilla, a cargo de la causa por la que está detenido, donde también habló de una situación de tortura que atribuye a su régimen de visitas acotado, con salidas limitadas al patio y contacto casi nulo con personas.

D’Alessio está alojado actualmente en el hospital penitenciario, en una situación de aislamiento y monitoreo permanente, producto de un acuerdo al que accedió a los tres meses de estar preso. El Servicio Penitenciario Federal (SPF) en su momento planteó la inconveniencia de que estuviera con otros detenidos a los que les pudo haber armado causas o con quienes tuviera alguna relación, pero también descartó el módulo donde están los presos comunes, donde algunos tienen antecedentes de violencia y había también acusados en casos de contrabando con los que podía tener lazos, ya que D’Alessio está implicado en casos de delitos aduaneros.

En un momento se pensó en mandarlo al pabellón de los presos por delitos de lesa humanidad, pero desde allí mandaron a decir algo sorprendente tratándose de genocidas: “No aceptamos a tipos que no tienen códigos”. Cuando Ramos Padilla le dio permiso para salir a caminar, se cruzó con los detenidos de lesa humanidad y se dijeron de todo. Es un detenido demonizado en el penal.

Ramos Padilla accedió finalmente al pedido de traslado de D’Alessio en estos términos: “Teniendo especial consideración en lo manifestado por el referido letrado (el abogado de D’Alessio, Claudio Fogar), ordénese a la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios y Relaciones con el Poder Judicial del Ministerio de Justicia que, teniendo en consideración la condición criminológica del detenido en cuestión, se dispongan los medios necesarios tendientes a garantizar la seguridad del nombrado como así también que este sea alojado y/o incorporado a un régimen que atienda de mejor modo las necesidades del detenido que fueran descriptas por su letrado”.

Los jueces no pueden decidir adónde envían a un detenido. Lo hace el SPF. Así fue que lo fueron a buscar a la medianoche, cuando le informaron que lo llevarían al IRIC, que es el sector específico para presos en causas de corrupción. La sigla IRIC alude al sistema de “intervención para reducción del índice de corruptibilidad”, como se lo definió en tiempos del macrismo. Lo que sucedió fue que D’Alessio reaccionó muy mal, hizo un escándalo y se negó a ir allí, con el argumento de que es un lugar donde corre peligro o podría ser agredido. Mencionó específicamente a Lázaro Báez y Daniel Pérez Gadin, con el argumento de que ellos lo habrían acusado de armarle causas. Báez es uno de los detenidos que aparecieron en las escuchas de la causa “operativo Puf” con la que se intentó debilitar el expediente de Ramos Padilla.

 

Después de ese intento de traslado, la esposa de D’Alessio presentó un nuevo h{abeas corpus, esta vez ante el juez Villena, de Lomas de Zamora, que tiene jurisdicción sobre el penal de Ezeiza. Además de buscar la domiciliaria, apunta a cuestionar a Ramos Padilla ante otro juez. En esta segunda presentación hay cierta contradicción con la primera, que pedía que lo saquen del hospital penitenciario. En la segunda pide frenar el traslado. “No solo no cesan las condiciones de tortura sino que ahora se está poniendo en riesgo la seguridad de D’Alessio”, dice.

 

Villena decidió hacer una audiencia por videoconferencia para escuchar sus reclamos en primera persona. Una alternativa es que cesen todas las medidas extremas de seguridad y que pase a un pabellón común. El SPF analizaba si estaría garantizado su resguardo y verificaba alternativas.

Fuente:Pàgina 12